¿Cómo influye la endometriosis sobre la calidad de los óvulos?

Durante el mes de marzo, dedicado a la concienciación sobre la Endometriosis, se han tratado distintos aspectos de esta enfermedad. No obstante, cualquier mes del año es bueno para tratar diversos aspectos de esta enfermedad «invisible» y esta entrada de hoy se suma a la causa.

La endometriosis es una afección inflamatoria crónica, en la cual las células que revisten la cavidad uterina (células endometriales) migran fuera de dicha cavidad implantándose en tejidos distales que “colonizan” (ovario, trompas de Falopio, peritoneo) y responden a la acción hormonal esteroidea del ovario. Esta enfermedad afecta alrededor de un 10-15% de las mujeres en su período reproductivo causando dolor pélvico e infertilidad.

Gracias a la incorporación de las técnicas de reproducción asistida (TRAs) se ha conseguido que pacientes con endometriosis, puedan tener hijos, de hecho, son casi el 50% de las pacientes que acceden a un ciclo de FIV/ICSI. Puesto que las pacientes que sufren esta patología tienen una menor tasa de gestación, debido al menor número y calidad de sus óvulos. Además, las TRAs han abierto otras formas de abordar la infertilidad asociada a esta patología mediante la posibilidad de vitrificar ovocitos y/o tejido ovárico, permitiendo preservar la fertilidad de la paciente y en cierta medida tener opciones para sortear el problema

¿Cómo influye la endometriosis sobre la calidad de los óvulos?.

Se ha podido constatar que pacientes con endometriosis, presentan una deficiente maduración de los óvulos. Esto es debido a que esta enfermedad produce un desequilibrio en la esteroidogénesis ovárica produciendo niveles más bajos de estrógenos lo cual va a afectar al periodo de desarrollo y maduración de los folículos y unos altos niveles de progesterona en la fase postovulatoria. Una de las consecuencias del desequilibrio hormonal es la alteración del medioambiente (estrés oxidativo) donde se desarrollan los ovocitos y esto va a provocar una alteración en su estructura y componentes celulares. Como por ejemplo, los óvulos de pacientes con endometriosis suelen tener alterada la distribución y el número gránulos corticales que pueden afectar el proceso de fecundación, por lo que se recomienda preferentemente la microinyección intracitoplasmática (ICSI) a la fecundación in vitro convencional (FIV).

La observación de la morfología de los ovocitos en general, y de este tipo de pacientes en particular, al microscopio invertido, tal como se ha estudiado hasta ahora, no da información de cómo será la calidad de los embriones. De hecho, los criterios ASEBIR de valoración morfológica de ovocitos, embriones tempranos y Blastocistos humanos, describe muy bien qué es un óvulo óptimo (Fig.1) y cuáles son las alteraciones morfológicas del óvulo, pero se concluye que en la actualidad no hay evidencias suficientes como para ser incluido en la clasificación, ya que la morfología del óvulo está influenciada por el tratamiento hormonal recibido, los medios de cultivos, empleados, edad de la paciente, etc.

Fig.1 Esquema basado en los criterios ASEBIR

 

No obstante, para definir la calidad ovocitaria se emplean dos parámetros como son: que el mayor número de ovocitos recuperados hayan completado su maduración (MII) y que la tasa de fecundación obtenida sea alta. La baja calidad ovocitaria parece ser la causa determinante de infertilidad en pacientes con endometriosis más que la receptividad/ ambiente endometrial. Ya que en este tipo de pacientes que han recurrido a la donación de óvulos su tasa de gestación es semejante a la de pacientes con otro tipo de subfertilidad. Si bien la severidad de la enfermedad incide negativamente sobre la calidad ovocitaria y a receptividad endometrial.

¿Se puede hacer algo por mejorar la calidad de los óvulos?

Desgraciadamente no existe un medicamento o solución mágica, hasta ahora los trabajos publicados apuntan a un tratamiento con antagonistas GnRH 3-6 meses antes de realizar el ciclo de reproducción asistida. Si bien, el tratamiento más adecuado a cada caso lo determinará el especialista, dada la complejidad de esta enfermedad.

Para intentar mejorar el ambiente folicular donde se desarrollan lo ovocitos algunos autores han trabajado sobre la administración de vitaminas C y E, que por su gran poder antioxidante cabría esperar que disminuyesen el ambiente hostil en el ovario. No obstante, estos tratamientos aún están lejos de demostrar su eficacia.

Comentario final:

La endometriosis es una enfermedad que afecta a un 15% de las mujeres en edad fértil y en los programas de FIV el 50% son pacientes que presentan esta patología. Es una enfermedad compleja y es urgente que la investigación proporcione las condiciones que mejoren su tratamiento.

Menos mal que cada vez se hace más visible en la sociedad y hoy en día hay información disponible así como guías de actuación. Además de asociaciones a nivel local y nacional, por ejemplo, la Asociación Endometriosis España (AEE), cuyo objetivo es ofrecer información relacionada con la enfermedad a las mujeres afectadas y  personas interesadas.

Por lo tanto, ante los primeros síntomas,  dolor abdominal, pélvico, abundante sangrado en las menstruaciones, etc es necesario que la paciente aborde con su ginecólogo las opciones disponibles en el tratamiento de su enfermedad.

 

Victoria

Hola, me llamo Carmen y padezco endometriosis.

Este 14 de Marzo en el que se celebra el Día de la Endometriosis, hemos creído que lo mejor era compartir el testimonio de una mujer que sufre de endometriosis pero que sabe exprimir la vida. Mil gracias Carmen por tu valentía y testimonio.

Carmen Domínguez Valadés es Maestra de Educación Infantil.
Miembro de la Asociacion De Afectadas de Endometriosis – ADAES
Auxiliar Ténico de Veterinaria. Secretaria de la APA ARGOS-Sevilla.

Hola, me llamo Carmen y padezco endometriosis.

Desde siempre tuve reglas dolorosas, pero todo el mundo dice que eso es normal, por lo tanto, tampoco había nada de extraordinario en eso. También tenía reglas muy abundantes, pero también es normal, nada de qué preocuparse.

Con la llegada de pareja, llegaron las relaciones sexuales y con ellas un dolor durante y después de las relaciones que me incapacitaba. Un retraso en una regla (a pesar de tomar precauciones para evitar embarazo) me hizo ir a mi primera revisión ginecológica. Tenía 22 años. El diagnóstico fue tajante, endometriosis ovárica bilateral con endometriomas de 3 y 5 cm. La única solución ya era operar.

Tras este diagnóstico comienzo a buscar información, me operan, sigo buscando información y encuentro una asociación de afectadas de endometriosis, ADAES. Ahí comienzo a ver la luz, a ver que no estaba sola, que no eran cosas mías y que, aunque me hubieran operado, seguirían los dolores (especialmente en los días previos a la menstruación) y probablemente seguirían durante toda mi vida fértil (por lo menos). Con mis compañeras de la asociación descubro que mi caso es un caso “light”, ya que allí me encontré con compañeras que llevaban años buscando un embarazo, que habían perdido un riñón, o un ovario o sus úteros. Esta enfermedad que a priori era benigna podía hacer un daño tremendo.

Con ellas aprendí que la endometriosis no son sólo endometriomas, sino también adherencias, focos endometriósicos y que no hay tratamiento específico ni diagnóstico precoz. El 90% de mis compañeras fueron diagnosticadas cuando se hicieron pruebas porque no lograron embarazo. Yo era una privilegiada, me habían diagnosticado con 22 años, conservaba mis dos ovarios, mis trompas y mi útero, ¿qué más podía pedir?

Sabiendo todo esto, con 25 años decidimos mi pareja y yo ponernos en marcha para aumentar la familia, pero no llegaba. Allí estaban mis compañeras aconsejándome que acudiera pronto al ginecólogo y no lo dejara pasar. Al poco más de un año nos hicieron nuestra primera inseminación artificial, negativa. Luego llegarían 3 más…negativas. Nuestros ánimos se vinieron abajo y ahora tocaba esperar dos años más para que nos llamaran del laboratorio de FIV.

Durante ese tiempo mi amor por los animales me hizo entrar a formar parte de otra asociación, donde conocí a Victoria. Siempre quise ayudar a los animales y de algún modo, ellos me ayudaron a mí. Mi mundo ya no era ser madre. Mi mundo ahora era salvar vidas y dar segundas oportunidades. En mi mente algo cambió y aunque seguía queriendo ser madre, ya no era el primer y único pensamiento del día. Y llegó la llamada de “fertilidad”.

Para entonces yo ya tenía 29 años y mi mente mucho más sosegada. Me quedé embarazada en la primera FIV. No lo podía creer!!! 9 meses más tarde nació EL MILAGRO DE MI VIDA, Carmen, una niña preciosa. Nuestro sueño se hizo realidad, ya lo teníamos todo (sobre todo sueño, porque no dormíamos casi nada). Con la pequeña en casa y dos perros, nuestra familia ya era perfecta, era nuestra mayor ilusión y por fin lo habíamos conseguido. Carmen era amamantada y estuve un año sin regla después del parto. A los 4 meses de venir la regla decidimos no poner más medios y si aumentaba la familia ya sería la bomba, aunque no teníamos muchas esperanzas ya que Carmen había venido tras 4 inseminaciones artificiales y una FIV, pero ¿quién sabe?, a veces la naturaleza es muy caprichosa. Pues tras volver de las vacaciones (4 meses después de no poner medios) llegó lo inesperado, un predictor positivo. Y 9 meses después, llegó EL REGALO DE MI VIDA, Ana.

Yo estoy convencida de que los meses de embarazo y los de lactancia que me permitieron estar en total 21 meses sin regla, hicieron que mi endometriosis estuviera dormida y permitieron que el siguiente embarazo se diera de forma espontánea.

Si algo he aprendido en los años que viví con mis compañeras y sus experiencias con tratamientos de fertilidad y en mi experiencia propia, es que la fertilidad no se deja conocer. La ciencia ha avanzado muchísimo y le debemos agradecer tanto…Yo sin ir más lejos le debo a mi hija Carmen y mi vida (eso es otra historia). Hay cantidad de profesionales vocacionales volcados en hacer sueños realidad, pero hay una mínima parte en el milagro de la vida que se escapa al ojo humano.

Quiero con esto animar a todas las parejas que estén en una situación similar a la mía a seguir luchando y a nunca perder la esperanza.

Ver la vida como lo que es, un regalo, disfrutarla y gozarla y aceptar nuestras ventajas y nuestras desventajas. Mi casa en 5 años ganó 4 miembros, dos perros y dos niñas. Jamás pude imaginarlo, pero como diría la gran Celia Cruz “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”.

Sed felices.


Mi casa en 5 años ganó 4 miembros, dos perros y dos niñas.

Visibilicemos la Endometriosis

Estrenamos el mes de marzo, que ha sido elegido para recordar y concienciar a la sociedad, que muchas mujeres sufren en silencio una dura enfermedad: La Endometriosis.

¿Qué es la endometriosis?

La endometriosis, llamada la enfermedad silenciosa,  es una condición inflamatoria crónica estrógeno-dependiente, que afecta a un gran número de mujeres en el mundo en edad reproductiva causando dolor e infertilidad. Consiste en el crecimiento del revestimiento del útero (endometrio) fuera de la cavidad uterina, ya sea en el abdomen u órganos cercanos. Este crecimiento extrauterino puede dar lugar a lesiones pequeñas, lesiones grandes (nódulos) o quistes en los ovarios (endometriomas).

Por desgracia, esta enfermedad se tarda tiempo en ser diagnosticada y tiene una evolución imprevisible. Las causas de por qué se produce no están nada claras, puede ser debido a un defecto en el sistema inmunitario y no se descarta un cierto componente hereditario.

¿Cómo detectar la endometriosis?

Es fundamental la visita anual al ginecólogo de forma rutinaria, y con mayor motivo, si se tiene síntomas como dolor o sangrado excesivo en la menstruación.

Generalmente la Endometriosis se detecta por diferentes vías:

  • Mediante una exploración física, la realización de una palpación bimanual. Con una mano se palpa el abdomen y con la otra a través del recto, se comprueba el estado del útero, ovarios y la presencia de algún tipo de anomalía.
  • La ecografía que permite visualizar el aparato genital femenino.
  • El análisis en sangre mediante la detección de un marcador tumoral CA-125, se emplea para detectar endometriosis aunque es bastante inespecífico.
  • La resonancia magnética en casos en los que se crea oportuno o los niveles de CA-125 sean muy elevados.
  • Laparoscopia que es una técnica invasiva pero que permite la observación directa de la ubicación, extensión y tamaño de los implantes endometriales

Síntomas más frecuentes de endometriosis

Tipos de endometriosis

Una vez diagnosticada la endometriosis, existen diversos grados dependiendo de su gravedad:

  • Endometriosis tipo I cuando hay una mínima invasión de lesiones aisladas.
  • Endometriosis tipo II, leve, las lesiones son superficiales.
  • Endometriosis tipo III. Moderada, existen múltiples lesiones infiltradas.
  • Endometriosis tipo IV. Severa, profundas lesiones que afectan a otros órganos y estructuras adyacentes.

Tras su detección y diagnóstico, es necesario tratar la  endometriosis ya que se corre el riesgo de rotura de los endometriomas, que se produzca una infección, y en el caso de mujeres con más de 40 años, en un 0.7% de casos, puede derivar a una enfermedad neoplásica.

Tratamiento de la endometriosis

Existen diferentes tratamientos en función de la gravedad de los síntomas (dolor abdominal, dolor en las relaciones sexuales o esterilidad); la edad de la paciente; si existe o no deseo de gestación y la localización de la endometriosis. Por lo tanto los tratamientos van a variar:

  • Tratamiento expectante si sólo se manifiesta dolor, se suele tratar con analgésicos y/o antiinflamatorios.
  • Tratamiento con hormonas: al ser estrógeno dependiente esta enfermedad al conseguir un estado de menopausia o embarazo favorece la reducción de sus efectos. Se emplean con este fin: anticonceptivos; gestágenos o análogos de las GnRH (provocan un estado de menopausia transitoria y reversible)
  • Cirugía conservadora: A través de pequeñas incisiones abdominales se realiza la laparoscopia para eliminar las zonas afectadas.

Quizás aquí pueda aportar mi granito de arena de esperanza, ya que a pesar de desarrollar todo un cuadro de endometriosis grado IV dos años tras el nacimiento de mi primera hija y  no  conseguir quedar embarazada de nuevo, me sometí a un tratamiento durante  6 meses con análogos de las GnRH. Tras lo cual quedé embarazada de mi segunda hija. Sin embargo, formé parte de ese 5-20% de pacientes recurrentes,  todo se reprodujo dos años más tarde y en menos de un año, tras pasar dos veces por quirófano, mi sistema reproductivo quedó eliminado.

Fertilidad tras la endometriosis

Para pacientes con endometriosis que quieren tener hijos las técnicas de reproducción asistida son las recomendadas. Cada caso ha de ser estudiado en particular e informar a las pacientes de sus posibilidades,  según los estudios hasta la fecha las pacientes con endometriosis suelen producir un menor número de ovocitos maduros y presentar menor tasa de fecundación.

Actualmente hay posibles soluciones que hace unos años no se contemplaban como la criopreservación de los óvulos,  la donación de óvulos o recurrir a la subrogación de útero, aunque en nuestro país no está legalizado este último procedimiento.

Sin útero y / u ovarios hay vida

Desde el punto de vista ginecólogo, la extirpación del útero y/ u ovarios por una endometriosis grave, deja resuelto el problema. Quizás donde deja huella esta enfermedad es en el alma, sobre todo si no se han podido cumplir los deseos de maternidad de las pacientes.

Expresiones como “me han dejado hueca” o “vacía” resultan del todo intolerables, las mujeres somos más que un recipiente para tener hijos. A mí personalmente me resultaron muy chocantes estas expresiones porque para mí supuso una liberación de años de sufrimiento y malestar. Es cierto que contra todo pronóstico pude tener dos hijas, pero, además, mi gran apoyo fue mi marido que en ningún momento me hizo sentir diferente. Quizás gran parte del problema radica en cómo nos valoramos las mujeres a nosotras mismas y la presión que ejerce sobre nosotras  nuestro entorno.

Esta enfermedad tiene una gran componente emocional que afecta negativamente la vida laboral, de pareja, sexual, y puede comprometer la maternidad, por lo que es necesario contar con un ginecólogo con el que sentirse cómoda, que informe con detalle sobre la enfermedad y cómo abordarla. Así mismo, el entorno afectivo, pareja, familia, amigos, son muy importantes para ayudar a  gestionar la situación. Y por último, hay asociaciones que te pueden informar, apoyar psicológicamente y hacerte sentir comprendida y acompañada.

Esta enfermedad tiene una gran componente emocional que afecta negativamente la vida laboral, de pareja, sexual, y puede comprometer la maternidad, por lo que es necesario contar con un ginecólogo con el que sentirse cómoda, que informe con detalle sobre la enfermedad y cómo abordarla. Así mismo, el entorno afectivo, pareja, familia, amigos, son muy importantes para ayudarnos a  gestionar la situación. Y por último hay asociaciones que te pueden informar, apoyar psicológicamente y hacerte sentir comprendida y acompañada. No estás sola.

Victoria

Dentro y fuera del laboratorio. Endometriosis en primera persona.

En esta entrada de firmas invitadas, tengo el gran placer de contar con el testimonio en primera persona de una magnifica compañera de profesión y amiga. . Os presento a Muriel Cuadros Vargas. Embrióloga  Clínica Senior. El tema de la endometriosis ya lo hemos tratado en varias ocasiones,  yo misma, os he relatado mi experiencia con esta enfermedad, pero creo necesario contar con testimonios en primera persona que aporten esperanza. Por esta razón invité a Muriel que valientemente comparte su experiencia y reflexiones en su doble vertiente, personal y profesional.

Dentro y fuera del laboratorio

 

«Soy Embrióloga Clínica desde hace casi 10 años, adoro mi trabajo, me encanta el laboratorio, el aprendizaje constante, me gusta todo lo que tiene que ver con la reproducción, pero me llevó bastante tiempo darme cuenta de la importancia de lo que ocurría fuera del laboratorio. Siempre pensé que haciendo el mejor trabajo posible les estaba ofreciendo lo mejor que tenía a mis pacientes, a pesar de que existiera esa distancia entre ellos y nosotros, que no supieran ni quiénes éramos ni qué hacíamos exactamente. Eso cambió cuando parte de mi trabajo pasó a ser la comunicación con los pacientes, entonces empecé a darme cuenta de la cantidad de dudas y miedos que les surgen, y de la necesidad que tienen de entender qué es lo que está pasando dentro de nuestro laboratorio, porque creen (y así es) que lo que ocurre ahí dentro es crucial para el éxito del tratamiento.

Años después de mucho contacto, bastante estudio y trabajar en la empatía (sí, se puede trabajar también), podía hacerme una idea del proceso por el que pasan los pacientes que se someten a un tratamiento de reproducción asistida. Sin duda, todo ese tiempo invertido en leer y estudiar sobre este proceso me ayudó a mejorar el trato con los pacientes y lo que yo podía ofrecerles como profesional. Lo que nunca pensé entonces es que ese aprendizaje y ese contacto directo me iban a ayudar a mí también en mi vida personal.

A los 32 años me diagnosticaron finalmente de endometriosis por la aparición de varios quistes en el ovario derecho. El dolor había pasado de ser controlable con pastillas a necesitar dos o tres días de inyecciones intramusculares para poder levantarme de la cama y hacer una vida “normal”. Los síntomas empeoraban a mucha velocidad, por lo que mi pareja y yo consultamos con mi ginecólogo sobre las diversas opciones que teníamos y decidimos intentar buscar un embarazo bastante antes de lo que, en principio, habíamos planeado. Meses sin éxito y un dolor insoportable cada mes nos llevó a dar el siguiente paso: hacer un ciclo de FIV con la intención de, además de conseguir un embarazo, tener algunos embriones congelados para el futuro y así poder operar la endometriosis con menos riesgos para mi fertilidad, si llegaba ese momento.

Éramos una pareja joven, de buen pronóstico y en las mejores manos posibles, creímos que el camino sería corto, pero la naturaleza tenía otros planes. De la primera punción conseguimos sólo dos transferencias, un negativo y un aborto temprano. Después de ese golpe tan duro tuve la suerte de encontrar personas en las que apoyarme, personas que habían pasado por la misma situación, que entendían lo que me estaba ocurriendo y que tenían experiencias con las que me sentía 100% identificada. Además, busqué inmediatamente ayuda psicológica y gracias a todo eso el camino cambió por completo. Segunda punción, primera transferencia, de nuevo un aborto temprano, de nuevo devastador, pero esta vez con unas herramientas y una red de apoyo que hicieron que la recuperación fuera totalmente diferente. Estas herramientas no eliminan la enorme cantidad de tristeza, pero sí consigues gestionarla mejor.

Hay varias cosas que he aprendido en este camino:
– Por más que estudias sobre algo, por más que intentas empatizar, es imposible imaginar el sufrimiento que puede llegar a suponer pasar por un tratamiento cuando no lo has vivido.
– El apoyo psicológico es fundamental en el proceso. Es necesario que empecemos a tomar en cuenta la salud psicológica como parte del éxito del tratamiento porque tanto si logramos nuestro objetivo principal como si no, será necesario estar en las mejores condiciones físicas y psicológicas para enfrentar ambas situaciones.
– Las redes de apoyo pueden ser una gran herramienta para mejorar la experiencia de los pacientes que pasan por un tratamiento de reproducción asistida. Tienen sus riesgos también, pero con la orientación profesional adecuada, son una herramienta valiosísima.
– Vivimos en un momento en el que la información está en todas partes, totalmente fuera de nuestro control, por lo que es conveniente aprender a comunicar esa información para alejar a los pacientes de la información sesgada o no especializada.
– Estar en buenas manos, o más bien, saber que estás en buenas manos, es otro aspecto fundamental. En todo el proceso, nunca tuvimos que plantearnos si hubo algo que se podía haber hecho mejor. Eso no significa que siempre se acierte o que siempre se consiga, pero al menos tienes la seguridad de que todo el equipo hizo lo mejor que se podía hacer en cada momento, y ojalá todos los pacientes pudieran tener una vivencia similar. Errores de comunicación con los pacientes o de coordinación dentro del equipo, nos pueden hacer perder su confianza, aunque los procedimientos que hayamos realizado sean los mejores.

Este camino que me tocó recorrer ha sido una experiencia personal y profesional muy dura, pero también ha sido un proceso de aprendizaje enorme.

En esa segunda punción mi recuperación fue muy buena por lo que yo misma pude realizar la microinyección de la mitad de mis óvulos, uno de esos embriones resultantes es el que finalmente nos ha acompañado más tiempo y aquí estamos ahora mismo, a punto de cumplir 37 semanas de embarazo, deseando que llegue el día que tanto hemos estado esperando».

Mil gracias Muriel. Sólo deciros que el pasado 8 de diciembre nació el bebé ¡Felicidades familia!

Victoria

Hagamos visible la Endometriosis.

El pasado 15 de agosto leí un manifiesto de una mujer, Lena Durham, que celebraba su primer aniversario sin útero. Toda una declaración de intenciones sobre la belleza y fuerza de una mujer sin útero contra el estigma social que, con bastante desatino, es definida como una mujer “vacía”.

Esta lectura me hizo recordar una de las primeras entradas que escribí en www. Victoriainvitro, donde conté en primera persona mi experiencia como afectada por la endometriosis

¿Qué es la endometriosis?

La endometriosis, llamada la enfermedad silenciosa,  es una condición inflamatoria crónica estrógeno-dependiente, que afecta a un gran número de mujeres en el mundo en edad reproductiva causando dolor e infertilidad. Consiste en el crecimiento del revestimiento del útero (endometrio) fuera de la cavidad uterina, ya sea en el abdomen u órganos cercanos. Este crecimiento extrauterino puede dar lugar a lesiones pequeñas, lesiones grandes (nódulos) o quistes en los ovarios (endometriomas).

Esta enfermedad se tarda tiempo en diagnosticar y tiene una evolución imprevisible .Las causas de por qué se produce no están nada claras, puede ser debido a un defecto en el sistema inmunitario y no se descarta un cierto componente hereditario.

¿Cómo detectar la endometriosis?

– Mediante una exploración física, la realización de una palpación bimanual. Con una mano se palpa el abdomen y con la otra a través del recto, se comprueba el estado del útero, ovarios y la presencia de algún tipo de anomalía.
– La ecografía que permite visualizar el aparato genital femenino
– El análisis en sangre mediante la detección de un marcador tumoral CA-125, se emplea para detectar endometriosis aunque es bastante inespecífico.
– La resonancia magnética en casos en los que se crea oportuno o los niveles de CA-125 sean muy elevados.

Tipos de endometriosis

Una vez diagnosticada la endometriosis, existen diversos grados dependiendo de su gravedad:
– Endometriosis tipo I cuando hay una mínima invasión de lesiones aisladas.
– Endometriosis tipo II, leve, las lesiones son superficiales.
– Endometriosis tipo III. Moderada, existen múltiples lesiones infiltradas.
– Endometriosis tipo IV. Severa, profundas lesiones que afectan a otros órganos y estructuras adyacentes.

Tras su detección y diagnóstico, es necesario tratar la  endometriosis ya que se corre el riesgo de rotura de los endometriomas, que se produzca una infección, y en el caso de mujeres con más de 40 años, en un 0.7% de casos, puede derivar a una enfermedad neoplásica.

Tratamiento de la endometriosis

Existen diferentes tratamientos en función de la gravedad de los síntomas (dolor abdominal, dolor en las relaciones sexuales o esterilidad); la edad de la paciente; si existe o no deseo de gestación y la localización de la endometriosis. Por lo tanto los tratamientos van a variar:

– Tratamiento expectante si sólo se manifiesta dolor, se suele tratar con antiinflamatorios
– Tratamiento con hormonas: al ser estrógeno dependiente esta enfermedad conseguir un estado de menopausia o embarazo favorece la reducción de sus efectos. Se emplean con este fin: anticonceptivos; gestágenos o análogos de las GnRH (provocan un estado de menopausia transitoria y reversible)
– Cirugía conservadora: A través de pequeñas incisiones abdominales se realiza la laparoscopia para eliminar las zonas afectadas.

Quizás aquí si pueda aportar mi granito de arena de esperanza, ya que a pesar de desarrollar todo un cuadro de endometriosis grado IV dos años tras el nacimiento de mi primera hija y  no  conseguí quedar embarazada de nuevo, me sometí a un tratamiento durante  6 meses con análogos de las GnRH. Tras lo cual quedé embarazada de mi segunda hija. Sin embargo, formé parte de ese 5-20% de pacientes recurrentes,  todo se reprodujo dos años más tarde y en menos de un año, tras pasar dos veces por quirófano, mi sistema reproductivo quedó eliminado.

Endometriosis-victoria-in-vitro

 

Fertilidad tras la endometriosis

Para pacientes con endometriosis que quieren tener hijos las técnicas de reproducción asistida son las recomendadas. Cada caso ha de ser estudiado en particular e informar a las pacientes de sus posibilidades,  según los estudios hasta la fecha las pacientes con endometriosis suelen producir un menor número de ovocitos maduros y presentar menor tasa de fecundación.

Actualmente hay posibles soluciones que hace unos años no se contemplaban como la criopreservación de los óvulos,  la donación de óvulos o recurrir a la subrogación de útero, aunque en nuestro país no está legalizado este último procedimiento.

Sin útero y / u ovarios hay vida

Desde el punto de vista ginecólogo, la extirpación del útero y/ u ovarios por una endometriosis grave, deja resuelto el problema. Quizás donde deja huella esta enfermedad es en el alma, sobre todo si no se han podido cumplir los deseos de maternidad de las pacientes.

Expresiones como “me han dejado hueca” o “vacía” resultan del todo intolerables, las mujeres somos más que un recipiente para tener hijos. A mí personalmente me resultaron muy chocantes estas expresiones porque para mí supuso una liberación de años de sufrimiento y malestar. Es cierto que contra todo pronóstico pude tener dos hijas, pero, además, mi gran apoyo fue mi marido que en ningún momento me hizo sentir diferente. Quizás gran parte del problema radica en cómo nos valoramos las mujeres a nosotras mismas y la presión que ejerce sobre nosotras  nuestro entorno.

Esperemos que la nueva revisión sobre el abordaje de la endometriosis en el Sistema de Salud Nacional anunciado hace unos días por el Gobierno cumpla con un actualizado programa sobre la endometriosis contemplando: «el análisis y comportamiento epidemiológico de la enfermedad, sus manifestaciones clínicas y fisiológicas, diagnóstico y abordaje terapéutico, así como el impacto psicosocial» sensibilizando más a los profesionales sobre esta enfermedad, dando fondos a la investigación,  y ofreciendo apoyo psicológico a las mujeres para comprenderla y enfrentarla.

Por nuestra parte, las mujeres víctimas de la  enfermedad y sus consecuencias,  debemos  hacer visible esta enfermedad y romper el silencio.

Victoria